Érase una vez…
Erase una vez un señorito que llegó a Alcalde, desde tal atalaya de poder local pensó quizá en pasara a la historia o bien su enorme vanidad le llevará a actuar como actuó. Quizá le moviera un afán real de mejorar las cosas - pudiera darse el caso - o bien pensó que ese cargo podría servirle de trampolin para otro de mucho más relumbrón y alcance nacional.
Fuera como fuere, se embarcó en importantes proyectos, quizá pensando que con lo recaudado de tasas y licencias municipales sobre las obras tan magnanimos proyectos saldrían adelante sin mayores problemas. Pero explotó la burbuja inmobialaria, las obras en Madrid se redujeron drásticamente y con ello lo recaudado por tal concepto. Los planes se vinieron abajo, y nuestro ilustre dirigente se vió en la tesitura de elegir entre:
- Reconocer publicamente la quiebra ( + de 7.000 millones de Euros de deuda ) del ayuntamiento de Madrid, y con ello certificar su muerte política.
-Estrujar a los madrileños y con ello salvar los muebles.
¿ Por cual creeis que optó ?
No quiero exenderme mucho, solo una pequeña muestra de lo que nos toca vivir bajo tal tirania:
Una muestra del hacer de Albertito
Ah… y lo que viene, los negocios deberán pagar - segun creo llegará en breve- una tasa de mínimo 120 euros de tasa por la rotulación exterior de sus negocios… jajajaj jaajaj ajjajaaj ajajajajaj ajajajajajaj
¿ Cuándo tendremos que pagar una tasa por respirar, Albertito ?

